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RIGOLETTO

Con la dirección musical de Pedro Halffter y la dirección de escena de Stefano Vizioli, se ha estrenado en el Teatro de la Maestranza de Sevilla, la ópera Rigoletto. Es la últimaópera de la temporada lírica del Maestranza. La Real Orquesta Sinfónica de Sevilla junto al coro de la Agrupación Artística del Teatro de la Maestranza, dirigido este último por Iñigo Sampil. Es una dirección del Teatro Regio de Parma, que se estrena hoy 19 de junio. Estará representándose el 20, 22, 23, 25, 26, 28 y 29 de junio.

Rigoletto es un melodrama en tres actos con música de Giuseppe Verdi y libreto en italiano de Francesco Maria Piave, basado en la obra teatral Le Roi s’amuse, de Víctor Hugo. Fue estrenada el 11 de marzo de 1851 en el teatro La Fenice de Venecia. Está considerada por muchos una de las primeras obras maestras operísticas de mediados de la carrera de Verdi.

Se trata de un drama de pasión, engaño, amor filial y venganza que tiene como protagonista a Rigoletto, el bufón jorobado de la corte del Ducado de Mantua.

Frente a una tendencia generalizada que ofrece óperas ambientadas en momentos diferentes de aquellos para los que fueron creadas, en esta ocasión fui gratamente sorprendida al encontrarme con una elegante, clásica y notable puesta en escena.
El vestuario, cuidado, variado, creativo y a la vez valiente. Se mostró un uso inteligente de color y texturas. Esto dio mucho juego con los movimientos que los ropajes producían.

El conjunto de escenografía y vestuario desde la primera escena en la corte del Ducado de Mantua, fué espectacular. Riqueza de matices con una atrevida pero acertada mezcla con una amplia gama de rojos, azules y lilas empolvados junto con elementos salpicados de verde esmeralda y uno de azul cobalto: la capa. Ricos terciopelos, damascos y brocados en oro se mezclaban y combinaban con sedas, translúcidos hilos o gasas, cueros, y demás tejidos. No se uniformaban los accesorios, que hubiese sido lo más cómodo, sino que se apreciaba un interés por aportar distintos modelos de tocados y variedad en los accesorios usando cintas, tiaras, golas, agremanes, flecos, borlas, abanicos y plumas de diversos colores junto a corazas y capas. En cuanto al estilismo y peinados, algunos resaltaban y aportaban variedad al conjunto pero sin hacerle perder naturalidad. Muy acertadas las pelucas realizadas en Turín por Mario Audello.El interés, esfuerzo económico y buen gusto puesto a la hora de crear este espectáculo quedó patente.

Pierluigi Samaritani estuvo a cargo de la escenografía y vestuario. Un azul intenso contrastaba intencionadamente frente al resto de tonos ( el uso del color me trasladaba a los cuadros de Tiépolo) y se reservaba para la vistosa capa del Duque, que portaría primero él y posteriormente Gilda. Como curiosidad, el traje que lucía el duque de Mantua era el mismo que llevó años atrás Alfredo Kraus, considerado uno de los mejores duques de Mantua de la ópera. Interesante juego daban los empolvados y etéreos vestidos que portaban las danzarinas y acompañantes del Duque de Mantua; los calzones con tiras de cuero y terciopelo que bamboleaban rítmicamente al andar. Acertado el empleo de ricas telas de colores que contrastaban sutilmente unos con otros. Me gustaron las golas bien construidas en blanco que al igual que los demás elementos blancos eran blanco roto, proporcionando asi aire de época. Uno solo de los vestidos me pareció desentonar, pero salvo ese, el conjunto me resultó notable como dije antes. Querría resaltar la coreografía, como estaban de bien estructurados los grupos y los movimientos de los personajes y que potenciaban estéticamente con los ropajes.Sin duda estaba estéticamente estudiado y contribuía a crear una atmósfera bellísima. Un disfrute para los sentidos.

Los decorados cuidados encajaban bien junto a una iluminación efectista pero no en exceso. Se supo mantener un cierto realismo que realtaba sin embargo el sentido de color veneciano o florentino.

Mariola Cantarero interpretó a Gilda en el estreno con gran técnica y una voz bellisima, que fue ganando potencia a medida que transcurria la ópera. Muy bien estuvo Ismael Jordi, proveniente del mundo del futbol y con buena presencia del que me sorprendió su timbre de voz . Magnífico me pareció el barítono Juan Jesús Rodríguez aunque un jorobado con poca actitud de jorobado. María José Montiel (mezzosoprano) en el rol de Maddalena con una preciosa voz que me hizo pareciese breve su actuación. Igualmente se me hizo corta la actuación de Ulyanov, que estuvo magistral como Sparafucile, tanto en potencia como en acción dramática y además posee una voz preciosa. Finalmente, os recomiendo leais la entrevista que le hace Marta Carrasco hoy a María José Montiel en ABC e igualmente la crítica de Carlos Tarín también en ABC. Interesantísimas ambas.

Entre los numerosos asistentes pude ver a Antonio Burgos, junto a su esposa Isabel Herce, a José Luis Medina y Jose Victor Rodríguez Caro (Victorio & Lucchino).a Carmen Cobos, Felisa Panadero, María Marín Suanes, Francisco Javier Arroyo, Lourdes Valdenebro, Rocío Medina , Rocío Cataño, Angel Ramos, Carlos Urquijo, Juan Suárez, los marqueses de Benamejí, María Galiano, Antonio Pleguezuelo, el abogado Baena Bocanegra, Paloma del Portillo, Carlos Palacios, Teresa Gaytán, Marta Carrasco, Eduardo Altolaguirre, Eduardo Sáenz Varona, etc.

María Galiano, que se encontraba a nuestro lado en el patio de butacas nos contó que es muy aficionada a la ópera y que también está abonada al Teatro Real de Madrid.

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Una respuesta a “Rigoletto @ The Maestranza

  1. Maravilla vivida en La Maestranza. El miércoles 26 asistimos a una representación de Rigoletto inolvidable.
    No puedo estar mas de acuerdo con las opiniones sobre el montaje, vestuario, la dirección escénica, los coros y por supuesto la orquesta con Pedro Halffter al frente.
    Pero la maravilla, lo excepcional vino de las voces de los tres protagonistas: el tenor Celso Albelo, la soprano Jessica Prat y por supuesto el Rigoletto por excelencia Leo Nucci.
    magnificas las voces, magnifica la interpretación y la emoción transmitida al auditorio, que respondió con aplausos y bravos cada solo o cada duo.
    Para recordar en los anales de la opera: el bis del duo entre Rigoletto y Gilda al final del segundo acto, a telón corrido, con el auditorio en pie entusiasmado. Muchos fueron los minutos de aplausos y mucha la emoción: La piel de gallina, los pelos de punta, los ojos vidriosos. Solo por esos minutos, el viaje ya merecía la pena. Gracias por habernos hecho vivir ese momento.

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