Hace cerca de dos años que pasé por Miranda a la salida de un magnífico restaurante cordobés «Picnic». Curioso nombre para un restaurante con deliciosa cocina casera. El caso es que entonces, al pasar cerca del escaparate de Miranda, este llamó poderosamente mi atención. Un par de chisteras  y algún que otro original tocado digno de un desfile de alta costura, compartía el protagonismo con un borsalino bicolor antiguo y una especial colección de gorras en tweed.

Parecía como si el tiempo se hubiese parado en este pequeño comercio que destilaba sabor, oficio y buen gusto.
Al entrar el dueño me mostró varios modelos y me decidí por una gorra a cuadros. Pagué con tarjeta y salí la mar de contenta, sintiendo que aún quedan esos pequeños establecimientos de categoría que sobreviven al paso del tiempo y donde los dueños están enamorados de su oficio.

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Hoy regresé. No lo tenía previsto. Sólo pasaba por ahí, y de nuevo ese imán que me transportaba a un lugar especial. Nos saludamos y le dije que sólo quería echar un vistazo, que ya conocía sus gorras. Cual fue mi asombro cuando se acordaba de mi nombre, de los sombreros que me había probado y hasta de que veníamos entonces de almorzar en Picnic!

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José Miranda Pulido no viene de una familia vinculada con este negocio, pero desde muy temprana edad, con tan solo 11 años, entró de aprendiz en una sombrerería. Fue su imaginación la que hizo querer independizarse, la imaginación y su creatividad. Una vez hubo aprendido el oficio quiso realizar sus propias creaciones, dar rienda suelta a su imaginación y montar su propio negocio para poder crear con libertad. Partió de una idea inicial, quería conseguir su sueño y lo ha logrado. Un proyecto a largo plazo… Han sido muchos años de dedicación y esfuerzo para conseguir y mantener su negocio. Muchos años de oficio le avalan.

 José Miranda es como un «modisto» de sombreros por el diseño y la destreza con la que primorosamente utiliza los distintos tejidos, encajes, plumas o sedas sobre sus tarlatanas hasta conseguir realizar lo que tiene en mente. Nada es imposible aquí. José me comenta con naturalidad que en los últimos tiempos ha incluido diseños para bodas: pamelas y otras piezas muy demandadas- «desde hace sólo 30 años vengo haciéndolas también». Sin embargo aquí confecciona y vende desde gorras de todo tipo a chisteras, pasando por capotas de comunión, tocados con plumas de marabú (como el que os muestro arriba montado sobre tarlatán con seda azul), sombreros cordobeses, de montería, borsalinos, mascotas, etc.

Ya ha cumplido 50 años como sombrerero y quería incluirlo aquí en EL LIBRO DE ORO,  no sólo por sus bodas de oro en el negocio sino por su buen hacer y porque da gusto ver la pasión y alegría que sigue sintiendo por lo que hace a diario. A sus 66 años, me gustaría desde aquí darle la enhorabuena  y decirle que fue todo un placer volver a encontrarlo y poder conocer un poco sobre su trayectoria. Un ejemplo a seguir.

Miranda se encuentra en la avenida de los Tejares 16, Córdoba.

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